En su mensaje para la Cuaresma 2012 el Papa invita a los fieles a prestar más atención en los otros

 

Ciudad del Vaticano (Martes, 07-02-2012, Gaudium Press) "Parece que la cultura contemporánea ha perdido el sentido del bien y del mal, siendo necesario reafirmar con vigor que el bien existe y gana, porque Dios es ‘bueno y hace el bien'. El bien es lo que inspira, promueve y protege la vida, la fraternidad y la comunión". En su mensaje para la Cuaresma 2012 el Papa Benedicto XVI invitó a los fieles a prestar más atención en los hermanos, no sólo desde el punto de vista material, sino también espiritualmente, así como a través de la reciprocidad y la santidad personal. El tema del Mensaje para la Cuaresma 2012 fue tomado de la Carta a los Hebreos: "Prestemos atención unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras."

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Para el Papa, hay que "fijar nuestros ojos en el otro, comenzando por Jesús"

El 22 de febrero entrará la Iglesia Católica en la Cuaresma, el período de 40 días en los que se invita a los fieles a practicar la limosna, la oración y el ayuno de una manera más intensa y generosa. El Santo Padre en su mensaje de este año invita a todos a vivir este período también en la caridad y haciendo buenas obras.

El mensaje, publicado hoy por la oficina de prensa del Vaticano en siete idiomas -español, portugués, italiano, francés, inglés, alemán y polaco- se divide en tres temas que desarrollan tres aspectos de la responsabilidad con relación al hermano: la atención por el otro, la reciprocidad y la santidad personal.

Al inicio el Papa reafirma la invitación cristiana a "fijar nuestros ojos en el otro, comenzando por Jesús, y a estar atentos unos a los otros". "Pero, a menudo, - señala Benedicto XVI - la actitud opuesta se impone: la indiferencia, el desinterés, que nacen del egoísmo, enmascarado por una apariencia de respeto a la ‘esfera privada' ". Sin embargo, estamos llamados a "cuidar unos de los otros" y a ser ‘guardias' de nuestros hermanos". Muchas veces perdemos la compasión y la empatía, porque estamos demasiado centrados en nuestra riqueza material y la saciedad, y en los propios intereses y preocupaciones.

Esta invitación, como el Papa señala, comprende tres aspectos de nuestra ayuda: la física, la moral y la espiritual, lo que significa que debemos ser no sólo hermanos en la humanidad, sino también en la fe, cuidando de las necesidades espirituales de los demás. "En general, hoy en día - continúa el Mensaje - se es muy sensible al tema de cuidado y del amor que busca el bien físico y material de los otros, pero casi no se hace ninguna mención de la responsabilidad espiritual por los hermanos". Por lo tanto, en "nuestro mundo impregnado de individualismo, es necesario redescubrir la importancia de la corrección fraterna, en vista a la santidad."

En la segunda parte, el Papa reafirmó la invitación de la Iglesia, de vivir la vida en comunión con los hermanos. Hoy en día la libertad individual comporta que "una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda al sufrimiento ya sea físico o ya sea a las exigencias espirituales y morales de la vida". El cristianismo reitera el llamado a la humildad y a la caridad, porque "nuestra existencia está vinculada a los demás, ya sea en el bien como en el mal; tanto el pecado como las obras del amor también tienen una dimensión social". Y en la "preocupación concreta hacia los más pobres, todos los cristianos pueden expresar su participación en el único cuerpo que es la Iglesia."

Este llamado a la responsabilidad y el cuidado por el hermano exige de los cristianos un crecimiento en la santidad. "El tiempo, que nos es concedido en nuestra vida -dice el Papa- es precioso para descubrir y realizar las buenas obras, en el amor de Dios". Benedicto XVI al concluir el mensaje invita a redescubrir los ejemplos de los beatos y los santos de la Iglesia en el testimonio de vida cristiana.