San Felipe Smaldone: "Apóstol de los sordomudos" y "servidor de la caridad"

 

Bogotá (Viernes, 04-06-2010, Gaudium Press) "Sacerdote de gran corazón, alimentando con la oración constante y la adoración eucarística, fue sobre todo testigo y servidor de la caridad, que manifestaba de modo eminente en el servicio a los pobres, en particular a los sordomudos, a los que se entregó totalmente. La obra que inició prosigue gracias a la Congregación de las religiosas Salesianas de los Sagrados Corazones, fundada por él, que se ha extendido por diversas partes de Italia y del mundo": de esta manera el Papa Benedicto XVI hizo referencia a San Felipe Smaldone -santo italiano que hoy es recodado por la Iglesia- en la ceremonia de su canonización el 15 de octubre de 2006.

Smaldone.jpgOriginario de la ciudad italiana de Nápoles -nació el 27 de julio de 1848-, desde muy joven tomó la decisión de optar por el sacerdocio, pese a los momentos difíciles por los que atravesaba la Iglesia, que tras la caída del Reino de las dos Sicilias -antiguo estado italiano- se vio fuertemente perseguida, hasta el punto de llevar al exilio al entonces Arzobispo de Nápoles, el Cardenal Sisto Riario Sforza.

Un hombre que tenía gran afecto por los sordomudos

Su espíritu caritativo se empezó a notar mientras era estudiante de teología y filosofía, cuando tomó la decisión de dedicar parte de su tiempo al servicio y el apoyo de sordomudos quienes, para entonces, y particularmente en Nápoles, eran numerosos y se encontraban en una triste situación de abandono. Tanto fue su afecto por las personas con esta incapacidad, que en su etapa de formación hacia el sacerdocio se distinguió más por su acción caritativa, y no por su rendimiento académico que, en ese momento, le impidió recibir las Ordenes Menores.

El mismo Benedicto XVI, también en la homilía de su canonización, habló sobre el gran amor que el santo italiano tenía por quienes tenían discapacidad auditiva: "En los sordomudos San Felipe Smaldone veía reflejada la imagen de Jesús, y solía repetir que, del mismo modo que nos arrodillamos ante el santísimo, así también debemos arrodillarnos ante un sordomudo".

Gran ejemplo de caridad

Una vez logró culminar sus estudios eclesiásticos en Nápoles, y tras pedir la dispensa, por ser menor de 24 años, fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1871. A partir de su ordenación, el Padre Felipe dio inicio a una intensa labor caritativa con enfermos en clínicas y en centros privados, actividad que se vio duplicada por causa de la peste que en la época azotó a su ciudad natal y de la que el mismo se contagió. Se dice que, gracias a la devoción que el sacerdote tenía a la Virgen de Pompeya, fue la misma madre de Dios la que intercedió para que su vida se salvara.

El origen de una Congregación

Años más tarde, el 25 de marzo de 1885, viaja a la ciudad italiana de Lecce para abrir un instituto de sordomudos donde contó con el apoyo de algunas hermanas, que el mismo sacerdote había formado. Esta fue la base de lo que es hoy la Congregación de las Hermanas Salesianas de los Sagrados Corazones, comunidad que él mismo fundó, y que desde entonces -y en gran parte del mundo-, ha dedicado especial atención a sordomudos, ciegos y huérfanos.

Rodeado por sus hermanas y sus queridos sordomudos, el padre Felipe Smaldone, el "Apóstol de los sordomudos", falleció a los 75 años el 4 de junio de 1923, tras soportar con serenidad y una especial entrega a Dios, una diabetes y una esclerosis generalizada.

Gaudium Press / Sonia Trujillo