"El ambiente social nos lleva a ser una voz que clama en el desierto en favor de la vida frágil de los niños por nacer": Arzobispo de Popayán, Colombia

 

Popayán (Lunes, 17-02-2020, Gaudium Press) El Arzobispo de Popayán, Colombia, Mons. José Rueda Aparicio, ha emitido una carta en la que recuerda que "La vida humana es una buena noticia", a propósito de la noticia del aborto de Juan Sebastián Medina, un bebé de 7 meses de gestación, cuyo caso llamó la atención de los medios de comunicación y ha conmocionado a la opinión pública colombiana, debido a que su padre, Juan Pablo Medina emprendió una batalla jurídica en defensa de la vida de su hijo, a quien finalmente se le negó vivir.

El prelado hace eco de la Carta Encíclica de San Juan Pablo II, 'Envengelium Vitae' - "Evangelio de la Vida", para iluminar a todos aquellos que trabajan por la vida humana.

"La vida de toda persona es un don de Dios y una buena noticia, no obstante, el ambiente social de Colombia nos lleva a ser como una voz que clama en el desierto, en favor de la vida frágil de los niños por nacer. La Carta Encíclica llamada ‘El Evangelio de la Vida' de San Juan Pablo II, ilumina a quienes promueven y defienden la vida humana en todas las etapas de la existencia", indica el Arzobispo.

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"La misión de defender la vida en los hogares, en los hospitales, en las universidad, en los campos y ciudades, nos corresponde a mujeres y hombres, con argumentos científicos, jurídicos, éticos y espirituales": Mons. José Rueda Aparicio / Foto: Manuel Schinner por Unsplash.

Así, Mons. Rueda Aparicio aborda la misiva a través de diez puntos con los siguientes títulos: Buena noticia, No matarás, No matarás al ser humano inocente, ¿Qué es el aborto procurado?, Se elimina al débil, al inocente; Diversas razones, pero ninguna justifica el aborto; Familias que acogen y aman a sus hijos minusválidos o enfermos, Una ley que viola el derecho natural a la vida de un inocente, no puede tener valor de ley; Un mensaje de misericordia para las mujeres que han recurrido al aborto, y Sin defender la vida humana no habrá paz.

El prelado recuerda que el Evangelio de la Vida "está en el centro del mensaje de Jesús", el cual sigue siendo anunciado como "buena noticia a los hombre de todas las épocas y culturas"; y que por esta razón el mandamiento de "No matarás" no está nunca separado del amor de Dios, siendo "una tarea que compromete al hombre", y le exige que "la ame, la respete y la promueva".

De esta manera, recalca el Arzobispo - citando la ‘Envangelium Vitae' - que "la decisión deliberada de privar a un humano inocente de su vida es siempre mala desde el punto de vista moral y nunca puede ser lícita ni como fin, ni como medio para un fin bueno"; y que "el aborto procurado es la eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento".

En este sentido, Mons. Aparicio, citando la Encíclica, remarca que no existe ninguna justificación para el aborto: "Es cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, sino porque quisieran preservar algunos bienes importantes, como la propia salud o un nivel de vida digno para los demás miembros de la familia (...) Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aún siendo graves y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente".

En otro punto, el prelado, haciendo eco de las palabras de San Juan Pablo II, recuerda que "una norma que viola el derecho natural a la vida de un inocente es injusta, y como tal, no puede tener valor de ley". Por lo cual, llama "a todos los políticos para que no promulguen leyes que, ignorando la dignidad de la persona, minen las raíces de la misma convivencia ciudadana".

El Arzobispo de Popayán repite el mensaje de misericordia que la Iglesia tiene para las mujeres que han recurrido al aborto, y que presentó el Papa polaco en la Encíclica: "No os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación".

Y hace énfasis en el hecho que si no se defiende la vida humana no habrá paz, como dijo el Santo Papa Pablo VI, quien es citado en la Encíclica por Juan Pablo II: "Todo delito contra la vida es un atentado contra la paz".

El prelado concluye su mensaje señalando que si se aprueba en Colombia, o en otro país, una ley contra la vida humana naciente "debemos recordar que la misión de defender la vida en los hogares, en los hospitales, en las universidad, en los campos y ciudades, nos corresponde a mujeres y hombres, con argumentos científicos, jurídicos, éticos y espirituales".

Ver también:
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Con información de la Arquidiócesis de Popayán.