El Óbolo de San Pedro: Expresión de "la comunión con el Papa y la solicitud de los cristianos por las necesidades de los hermanos"

 

Bogotá (Jueves, 06-06-2019, Gaudium Press) Ayer, en la sede de la Conferencia Episcopal colombiana, el Nuncio Apostólico en Colombia, Mons. Mariano Montemayor, presentó a los medios de comunicación la próxima edición del Óbolo de San Pedro, ayuda que los fieles ofrecen al Papa "como expresión de apoyo a la solicitud del Sucesor de Pedro por las múltiples necesidades de la Iglesia universal y las obras de caridad en favor de los más necesitados", según se lee en la página oficial vaticana.

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En la rueda de prensa ayer -la primera con el conjunto de los medios colombianos- Mons. Montemayor hizo un histórico del origen de esta colecta, la cual "tiene una historia muy antigua, [que]como casi todas las cosas en la Iglesia Católica, nos lleva a cientos de años antes".

El Peter`s Pence

"El Óbolo de San Pedro nace desde la experiencia del Peter's Pence (Penique de Pedro), que nace por iniciativa de los católicos ingleses, en una época en que Inglaterra no existía. Existía una serie de reinos que se estaban unificando, en el S. VII. Y nace por gratitud al Santo Padre, al Vicario de Cristo, porque había enviado un siglo antes un santo, San Agustín de Canterbury, con un grupo de monjes benedictinos que vuelven a re-evangelizar las islas británicas que estaban aisladas del resto del continente europeo a causa de las invasiones de vikingos, daneses, sajones y en guerra permanente unos con otros", expresó el Nuncio.

"La presencia de los monjes y la re-conversión o conversión por primera vez al cristianismo, los hizo sentir unidos al resto de la Iglesia y también unidos entre sí por pertenecer a la misma Iglesia -continuó el prelado. Y eso provocó un movimiento de gratitud, de devoción a San Pedro, y por eso es que en torno a la fiesta de San Pedro y San Pablo nace esta colecta particular popular, extremamente popular, su nombre lo dice, San Peter's Pence, el penique de San Pedro. Era la limosna o la donación que daba el pueblo campesino, pueblo simple, para ayudar al Santo Padre. No tenía un destino específico; era la demonstración de solidaridad, de comunión, de gratitud, de amor y una participación en ayudarlo a ejercer su misión, que no le faltase nada". De los ingleses, pasa a otros pueblos de la Cristiandad de entonces y hoy es una devoción universal.

El sentido de la colecta se ha conservado intacto a lo largo de los siglos. Hoy, el dinero recaudado por el Óbolo en todo el orbe, se destina particularmente a obras de caridad del Papa, acciones humanitarias y de promoción social en el mundo entero.

Atiende también el Pontífice con este dinero -que el año 2017 sumó más de 70 millones de dólares- a diócesis o institutos religiosos pobres, entidades de educación católica y realiza acompañamiento solidario de personas afectadas por desastres naturales: el Nuncio Montemayor relató una experiencia de primera mano, cuando vivía en el sudeste asiático y ocurrió el gran tsunami del 2004. Algunos pueblos de pescadores habían perdido los botes y con ello no tenían que comer. La ayuda del Papa se mostró ágil, y más que efectiva, pues salvó vidas, que no habrían sobrevivido si se esperase la llegada de la ayuda humanitaria internacional.

El prelado, pues, incentivó a expresar con las donaciones la comunión con el Papa y la solicitud de los cristianos por las necesidades de sus hermanos. Esta colecta, apoyada por los obispos locales, tiene en Colombia en el 2019 el lema "¡Que florezca la alegría de donar!", y se inspira en dos pasajes de la Escritura: "Estén alegres, aunque de momento se vean obligados a sufrir ciertas pruebas" (1 Pe 1, 6) y "Dios ama a quien da con alegría" (2 Co 9, 7).

Las donaciones pueden ser realizadas en las parroquias el domingo 30 de junio, o antes en el despacho parroquial advirtiendo que tienen esa destinación específica. (SCM)