Hoy en Uganda hay un tesoro enterrado

 

Redacción (Miércoles, 05-06-2019, Gaudium Press) Comienzos de junio trae a la memoria del santoral católico (1), el martirio de trece jóvenes ugandeses a manos de un rey tribal, que quiso exterminar el cristianismo en todo el territorio de aquel misterioso país centro-africano, célebre por varias razones.

8.jpg
Hoy, más del 80 por ciento de la población de Uganda es cristiana

El territorio fue explorado, reconocido e integrado a la Commonwealth por dos famosos exploradores ingleses que remontaron el Nilo en busca de su nacimiento. En esas expediciones encontraron un inmenso lago azul de agua dulce que hoy se denomina Victoria, seguramente en honor a aquella reina inglesa de siglo XIX.

Uganda también es famosa por aquel temible dictador antropófago llamado Idi Amín, un militarote que se hizo al poder en la década de los setenta, respaldado por la obsesión descolonizadora de ciertas potencias y que no dejó de hacer lo que le pareció contra los DD.HH. para que se instaurara posteriormente el republicanismo persiguiendo cristianos, pues él se había vuelto musulmán.

Al país se asocia todavía hoy la curiosa pero intrépida operación del ejército israelí en el aeropuerto de Entebbe en 1976 para rescatar unos judíos secuestrados en pleno vuelo de un avión de Air France que partió de Tel-Aviv. Hubo películas, noticias, documentales y muchos aplausos.

Uganda es muy rico en recursos naturales -incluso se dice que extremadamente rico- y fue apostolado fecundo de la Iglesia Católica y de la Anglicana a mediados del siglo XIX, al punto que todavía hoy algo más del ochenta por ciento de la población es cristiana y de ese porcentaje, buena parte es católica, teniendo el inglés como su idioma común. Lo de Cristianismo fue precisamente lo que no le gustó a un reyezuelo de conducta inmoral recién llegado al poder, que disponía de un escandaloso harén de jóvenes mancillados por una opción personal contra natura de su gobernante y al cual San José Mukasa -un nativo católico de clase alta en su país- le hizo ver que contradecía la enseñanza cristiana, lo que le costó la vida. También el buen Mukasa le había recriminado valientemente el asesinato de un misionero anglicano, al que el rey seguramente mandó matar por la misma razón que argumentaba el santo católico.

En la persecución que se desató por 1886, fueron atrapados estos trece jóvenes que el rey hizo quemar vivos no sin antes proponerles que apostataran, lo cual por supuesto ellos no aceptaron. Así que allá en la lejana Uganda tenemos una embajada de mártires cuya sangre remoja esa tierra de leones, gacelas, elefantes y una maravillosa ave conocida como la Grulla Coronada que figura en el escudo nacional.

Junio, pues -mes también dedicado por los católicos a adorar de forma particular al Sagrado Corazón de Jesús- nos recuerda ese puñadito de valientes afros jóvenes que enfrentaron la arbitrariedad criminal de un hombre al que su pasión carnal lo llevó a practicar un crimen atroz en un país que comprobadamente tiene el lamentable el primer puesto mundial de gente contaminada con VIH, por la que debemos rezar con fe, esperanza y mucha caridad cristiana, sobre todo para que aquel misterioso continente de reconocidos fuertes hombres de ébano y de tierras ricas, sea algún día totalmente evangelizado para la mayor gloria de Dios y su Santa Iglesia dándonos muchos santos.

Por Antonio Borda

____

(1) 3 de junio. San Carlos Lwanga y doce compañeros mártires, 1886.