José, el Cruzado de la Luz

 

Redacción (Viernes, 15-03-2019, Gaudium Press) La Fiesta del Glorioso San José será dentro de pocos días.

Presentamos a nuestros lectores extractos del libro "San José: ¿Quién lo conoce?" de autoría de Mons. João Clá Dias, EP.
Así, algo de las virtudes de este gran santo podremos conocer, admirar, seguir.

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En su libro, Mons. João Clá desea presentar

el genuino perfil del gran Patriarca de la Iglesia, a fin de fomentar, con todo el énfasis, la auténtica devoción en relación a su extraordinaria figura. San José fue un héroe insuperable, un verdadero Cruzado de la Luz; en síntesis, el hombre de confianza de la Santísima Trinidad. Su fuerza está profundamente ligada a su virginidad, pues la pureza íntegra es la única capaz de originar en el corazón humano las energías necesarias para enfrentar las dificultades con ánimo resoluto y total certeza de la victoria.

Sin duda, San José es el mayor Santo de la Historia, dotado con una vocación más alta que la de los Apóstoles y que la de San Bautista, como apuntan autores distinguidos. Esta afirmación se apoya en el hecho de que el ministerio de San José está íntimamente unido a la Persona y misión redentora de Nuestro Señor Jesucristo, participando de modo misterioso, conforme será tratado en momento oportuno, del plano hipostático.

Tal proximidad con Dios hecho Hombre le permitió beneficiarse como nadie, después de Nuestra Señora, de los efectos de la Encarnación, habiendo sido santificado de forma superabundante por ese Niño Divino que lo llamaría ‘padre', aunque San José no haya concurrido para su generación natural.

Tampoco era conveniente que el escogido para ser el esposo virgen de Nuestra Señora no estuviese a la altura de la criatura más pura y más santa salida de las manos de Dios. En función de eso, ¿se puede considerar la hipótesis de que haya sido santificado desde su concepción, como su Esposa? Estas y otras consideraciones relativas al Santo Patriarca atraerán nuestra atención a lo largo de estas páginas.

De hecho, muchas verdades todavía no manifestadas sobre la persona de San José deben ser proclamadas desde lo alto de los tejados, a fin de dejar patente la grandeza oculta de ese varón. Tanto más que, en esta hora de crisis y de tragedia en la cual se encuentra el mundo y la Iglesia, su figura ha de tomar un realce providencial. El casto esposo de María aparecerá en todo su esplendor, como nunca antes en la Historia, para que los fieles recurran a él como insigne defensor de los buenos.

Sí, San José ya fue proclamado Patrono de la Santa Iglesia, pero aún no mostró a la humanidad la fuerza de su brazo. ¡Tempus faciendi! Están llegando los días en que, bajo el amparo del padre virginal de Jesús, los escogidos de Dios harán grandes proezas a fin de instaurar el Reino de Cristo sobre la tierra, Reino de paz y de pureza, Reino también, por qué no decirlo, de María y de José.
(Introducción al libro: SAN JOSÉ: ¿QUIÉN LO CONOCE? - Mons. João S. Clá Dias, EP)