En estos días de Navidad, menos desorden y más religión

 

7.jpgRedacción (Viernes, 21-12-2018, Gaudium Press) Se acerca la Navidad, y en torno a ella se desarrolla la lucha angélica y satánica, de los ángeles de Dios derramando gracias buscando llevar los hombres hacia Él y recordarles su venida al mundo en la gruta de Belén, y de los demonios, queriendo ocultar el sentido religioso de estos días, enfatizando sólo en la juerga y comúnmente también el desmadre. Depende de nosotros a quien le hacemos caso.

Mejor abrir el corazón a la voz del Ángel de la guarda que nos recuerda las alegrías inocentes de las Navidades de otrora, en las que se compartía en familia, degustando esos sencillos o requintados platos que solo se prueban en estos días, teniendo un sentimiento benevolente hacia todos con quienes se departía, rezando esa tradición presente en ya muchos países que es la Novena de Navidad.

Mejor abrir el corazón a esa voz suave y firme de nuestro Ángel de la guarda, que nos convoca a ser puntuales en las ceremonias religiosas de estos días, la del próximo domingo 23, el cuarto de adviento. A la misa de gallo del 24 y luego el 25 a la misa de Navidad. A poner una especial atención a la liturgia de esos días, que nos traen la noción exacta de ese hecho tan maravilloso que es la encarnación de todo un Dios.

Mejor escuchar con atención a esa voz interior de la conciencia que tal vez nos esté convocando por estos días a la confesión y al perdón de los pecados, a ponernos en regla con Dios y sus preceptos.

Mejor destinar el tiempo apropiado para en estos días acercarse a un bello altar de la Virgen en una insigne iglesia y entrar en diálogo con Ella, para ponerse totalmente en sus purísimas manos en vista del año que inicia. Para pedirle perdón por las faltas pasadas e implorarle su asistencia a todo momento; decirle con sinceridad que Ella sabe que somos sus hijos, y aunque a veces resabiados y hasta prevaricadores, que Ella sabe que nuestro amor hacia Ella siempre ha sido sincero. Que Ella no nos suelte de su mano, que queremos ser sus hijos.

No nos digamos mentiras. El 2019 inicia con nubes pesadas en el horizonte, cargadas y algunas ya con rayos y centellas, en múltiples aspectos. Pero el hombre de fe, al tiempo que ve la realidad de frente y sin engaño, no se angustia pues se afirma en la certeza de todo un Dios que se hizo carne por nosotros. Que al tiempo que nos dijo que sin Él nada podíamos hacer, también estableció que para los que lo buscan enviará el Espíritu Santo y Él nos instruirá; que nos fortalecería con el Pan que da la vida eterna y con todos los sacramentos; que el Poderoso hará grandes obras para los que aman a la Virgen; que nunca nos dejará huérfanos, que permanecerá con nosotros, que las puertas del infierno no prevalecerán sobre su Iglesia.

Entonces para adelante, aprovechando estos días, para ahondar en la fe, en la piedad, en la devoción.

Por Carlos Castro